Luis Garriga: “El deporte me dio valores de importante aplicación en la vida como tener fe en uno mismo”

El aragonés Luis María Garriga siempre tuvo claro lo que uno puede conseguir si se lo propone vehementemente. Gracias a esta máxima consiguió ser un mito del salto de altura en el atletismo español de los años 60 y 70, pero también le animó a ser el primer alcalde de la democracia de su municipio natal, Borja, durante más de diez años.

Zaragoza.- Luis María Garriga fue un atleta aragonés de salto de altura que marcó un hito en su especialidad a nivel nacional y formó parte de la élite mundial de este deporte. Fue el primer español en rebasar los dos metros de altura, en 1964 con tan solo 19 años, pero además consiguió superarse a sí mismo catorce veces dejando la plusmarca nacional en 2´14 metros. Fue 44 veces internacional con la Selección Española de Atletismo, estuvo en dos Olimpiadas y fue finalista en una de ellas.

Este borjano, nacido en 1945, asegura que los valores que le dio el deporte le han servido para aplicarlos a lo largo de su vida. Quizá por ello se presentó a la Alcaldía de su municipio natal nada más llegar la democracia y ejerció de primer edil 12 años. También ha sido gerente de la candidatura Olímpica Jaca 98, miembro de la Comisión de Atletas del Comité Olímpico Español y Director de Relaciones Públicas de Adidas España.

Lo que queda claro al escucharle es que este hombre derrocha alegría y vitalidad, además de tener una memoria envidiable, siendo capaz de recordar miles de pequeños detalles de sus vivencias pasadas, por muy lejos que queden ya en el tiempo.

PREGUNTA.- Usted nació en el seno de una familia propietaria de una hacienda agrícola en Borja. ¿Cómo transcurrió su niñez durante la posguerra?
RESPUESTA.- Recuerdo una niñez inmensamente feliz, muy diferente a la de los niños de hoy en día. Jugábamos a juegos que hoy están en desuso, tiempos de mucha actividad física, el río en vez de piscinas, donde hacíamos remansos con piedras y juncos, hacíamos guerras en la Torre del Pedernal de Borja. Todo era elemental pero éramos muy felices. Había una gran camaradería y la verdad es que tengo un recuerdo entrañable. Adoraba a mi madre, teníamos una sintonía especial y también con mis dos tías que eran muy singulares.

Hoy en día es distinto. No lo voy a enjuiciar. Nosotros éramos parte del paisaje y hoy lo son las máquinas e Internet y falta comunicación. Yo he procurado educar a mis hijos en los valores que considero importantes y la libertad suficiente para que tomen sus propias decisiones, pero que tengan un disco duro con una serie de conceptos importantes para sobrevivir.

P.- ¿Cómo un borjano se interesa por el atletismo con apenas 15 años?
R.- Entonces no había televisión y el bar “Mi Casa” de Borja puso la primera. Cuanto televisaban eventos como el fútbol quitaban las mesas y sillas para que todos la viéramos de pie. Allí vi los Juegos Olímpicos de Roma donde la prueba de salto de altura me sedujo, fue un flechazo. A partir de entonces hicimos un saltómetro en una era con unas cañas y caíamos sobre paja hasta que mi tía nos regaló un colchón de lana.

A partir de ahí, mi padre, que bajaba a Zaragoza, conocía en un bar del Tubo, el Cantábrico, a un camarero que colaboraba en el periódico El Noticiero quien habló con la Federación Aragonesa de Atletismo. Entonces vino a Borja el que fue mi primer entrenador, Jesús Cuartero, y empezó a entrenarme por correspondencia con unos dibujitos y explicando lo que yo tenía que hacer.

Después empecé a bajar a Zaragoza, las instalaciones estaban en la Academia General Militar, luego cenaba en Casa Pascualillo y dormía en un hotel que ya no existe. En el 62 ya fui a un campeonato de España en el que quedé cuarto con 1´67 cm. Allí me ofrecieron ir a la residencia Blume para deportistas de élite. Yo pensaba que mi padre no iba a querer, pero no fue así, y con mucho sudor y lágrimas, por el vínculo especial que tenía con mi madre, me fui a Barcelona.

Y fíjate, yo vi los Juegos Olímpicos de Roma en Borja y los siguientes de Tokio ya era olímpico y llegué a saltar con los que cuatro años antes había visto por la tele.

P.- Buceando en Internet uno puede leer “Luis María Garriga era un atleta aragonés que marcó un hito”. Supongo que se le pondrá la carne de gallina aún recordando todo aquello.
R.- Pues sí. Y tengo que añadir que el día que alcancé 2´14 en Viena podría haber llegado hasta 2´17, pero se cayó el listón cuando ya había salido del foso. Una pena. Yo tuve la fortuna de tener claro lo que uno puede hacer si se lo propone y lo desea vehementemente. Si no crees en ti… la vida es muy compleja, nada es fácil.

Perdona mi inmodestia, pero ganarme a mí con un nivel parecido no era fácil. He ganado a muchos gracias a ello. Por mi capacidad de concentración en el momento en el que importa. A mí, la marca, la altura y la tipología del rival no me impresionó jamás. Lo que importa es la competición de ese día, no lo que traigas en el archivo. Tuve una fuerza intensa para competir. Gané muchas competiciones que ni yo mismo, aun siendo una persona optimista, pensé que podía ganar.

El deporte me dio valores muy importantes como tener fe en uno mismo, ser constante, perseverante, tenaz, trabajador, luchador, esforzarte y mentalizarte, todo ello tiene una importante aplicación en la vida.

P.- Ya ha comentado que participó en Tokio 64, pero cuatro años después en México 68 apareció Dick Fosbury y lo cambió todo en el mundo del salto de altura con una nueva metodología. ¿Cómo lo vivió?
R.- A Fosbury lo conocíamos porque teníamos filmaciones suyas en moviola y era el único que saltaba de aquella manera. Hasta tal punto fue el impacto que, el famoso publicista catalán Luis Bassat lo pone como ejemplo de fenómeno innovador inigualable porque con su método acabó con la competencia totalmente en cuatro años.

La evolución y la vida es esto. Con Fosbury, saltando de espaldas, se alcanzaron 20 centímetros más, se corría de forma diferente, en curva, utilizando fuerza centrífuga y con menor dificultad en el paso del listón. Cuando fui a México yo saltaba 2´14 y el récord olímpico eran 2´18, pero media hora después Fosbury lo dejó en 2´24 y no llegó a 2´29 de milagro.

P.- ¿Cómo es posible que ahora el récord del mundo esté en 2´45 metros?
R.- Por los materiales y sobre todo la técnica. Yo medía 1´84 pero ahora los atletas miden más de 1´90, son menos musculosos porque saltan más lejos de la vertical del listón, antes se necesitaba más potencia. Cuando se consiguió por primera vez llegar a saltar dos metros los periodistas de la época decían que los seres humanos estábamos rozando el límite…. y mira ahora.

P.- ¿Qué piensa sobre la evolución del deporte desde que usted lo ejercía?
R.- Yo fui olímpico con dos dólares diarios de dietas. Hasta el año 92 eran amateurismo puro los Juegos Olímpicos. Después ha aparecido el dinero. En cuanto al doping mi opinión es radical. Los códigos son fundamentales y la trampa es inaceptable en cualquier ámbito de la vida. Yo ahí sería intolerante y severísimo, al que incumpla lo apartaría del juego.

Hace poco tiempo a una corredora española le han dado la medalla de oro de un campeonato de Europa de hace cinco años porque han declarado que la rusa que ganó se había dopado. Hombre, ganarlo así no es lo mismo. Un deportista lucha por ese momento, la sublimación del éxito, y te lo privan porque han hecho trampa.

P.- Usted ha sido durante doce años alcalde de Borja en dos etapas. Fue el primer edil del municipio en democracia. ¿Qué piensa ahora que el sistema está siendo criticado, sobre todo por los jóvenes?
R.- Hoy existe un desconcierto a la hora de establecer las reglas del juego. Por una parte la sociedad se acostumbra más fácil a lo bueno que a lo contrario y cuando las dificultades aparecen, si no hay una estructura sólida pueden resquebrajarse los muros.

A mi me gustaría explicarle a la juventud lo que han trabajado sus padres y sus abuelos, con qué medios contaban para llegar a la situación actual. Hay mucha gente que tiene dificultades que para sí las hubieran querido algunas de las personas de las que yo puedo recordar.

Eso sí, creo que los políticos deben replantearse los mensajes, racionalizar el gasto, dirigirlo a economías productivas y hacer permanecer la sociedad de bienestar, pero siendo conscientes de que todo sale del mismo sitio, del esfuerzo de todos. De todos modos, teorizar es fácil pero la solución no debe de serlo tanto porque tiene que surgir de la colectividad.

P.- Que Borja se convirtiera de la noche a la mañana en un pequeño municipio del que medio mundo está hablando gracias al famoso Ecce Homo y Cecilia Giménez, supongo que sería algo que jamás imaginó. ¿Qué piensa sobre este fenómeno?
R.- Lo que es evidente es que el Ecce Homo fue un impacto en los medios de comunicación mundial. Ella estaba muy preocupada por si pudiese parecer que había hecho algo así como un sacrilegio. Yo la vi seriamente preocupada. Pero luego ya ves, la han llevado a la programas de televisión, se ha hecho vino…

Cecilia ha seguido pintando y haciendo alguna exposición. Por cierto, yo tengo un cuadro de Cecilia. Me lo regaló hace muchos años. Cuando ocurrió todo esto la vi en Borja y le pregunté que cómo era que yo aún no tuviera un cuadro hecho por ella, porque la conozco de toda la vida. Entonces, ella me dijo que ya tenía uno y sentí bochorno. Yo no me acordaba de aquello. Ahora lo tengo en un atril en mi casa de Borja.

P.- También conoce de cerca al párroco del municipio que se ha visto envuelto en otra historia menos agradable que está en los juzgados y en la que hay aspectos difíciles de explicar. ¿Qué opinión le merece?
R.- Yo conozco a Florencio de toda la vida. No sé si se dejó enredar… queriendo hacer el bien, por supuesto, no tengo la menor duda de ello. Para mí no hay otra posibilidad conociéndole como le conozco. Lo que pasa es que el dinero a veces es tan atractivo para algunos… y no es fácil compaginar la bondad con la prudencia. Lo que es cierto es que le ha hecho un daño tremendo a Florencio, a la Iglesia y a Borja. Y lo más importante es que llevamos seis meses sin párroco. Sé que Florencio ha enviado una carta al obispo en la que le pide un sustituto para cubrir la vacante. Habrá opiniones para todos los gustos pero a Florencio en Borja se le quiere.

Entrevista realizada para la agencia de noticias Aragón Press y publicada en el diario online Aragón Digital

http://www.aragondigital.es/noticia.asp?notid=122309

Garriga saltando en una competición

Garriga saltando en una competición

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