LA BATURRA

Así a priori, ¿qué piensas sobre la idea de entrevistar a alguien que ha inventado un licor de borraja y que quiere conseguir un socio a  través de los medios de comunicación que le ayude a sacarlo adelante? Pues no mucho la verdad. Y si cuando hablas con él por teléfono para responder a su petición recibida vía email y te das cuenta de que el tío es más de pueblo que la gallata las posibilidades de hacer algo que quede majo parece reducirse estrepitosamente.

Total, que te quedas con la idea de grabar su historia y luego ya veremos qué se puede hacer.  Y de repente  ahí es donde todo cambia. Al escuchar su periplo te das cuenta de que detrás hay un hombre de 50 años golpeado como muchos otros  por la crisis después de toda una vida tras los fogones de cocinas de colegios, buffets y restaurantes. Que tiene una hija de 7 años y que siempre le ha encantado investigar cómo se hacen los licores. Así es como tras quedarse en paro el pasado mes de noviembre se le ocurrió utilizar las hojas de borraja que todos tiramos a la basura, botellas vacías de vino, pidiendo la ayuda de vecinos, comercios y restaurantes, comprar alcohol etílico y poco más y empezar a probar en la cocina de su casa.

Meses después ha conseguido por fin la formula perfecta y de nuevo cobran importancia los vecinos, comercios y restaurantes a los que ofrece para probar y aseguran haberles gustado el nuevo brebaje. Él está convencido de ello.  Sin embargo este pobre padre de familia, que ha llegado a un acuerdo para solo pagar los intereses de la hipoteca, y que come diariamente gracias a la ayuda de caritas, no consigue financiación para poder crear el negocio, alquilar un local, pasar los controles pertinentes y comenzar a producir.

No he probado el licor, aunque no me gusta la borraja lo haría pero, ¿y si tiene razón este pobre hombre? Si fuese así y alguien le ayudase pondría a salvo a su familia, crearía puestos de trabajo y como él dice, traería riqueza a nuestra tierra, algo de lo que no se ha olvidado desde que comenzó a gestarse su sueño, porque ya ha pensado el diseño de las etiquetas que con letras bien grandes dejaría bien claro allá donde fuese que a este licor se le conoce como LA BATURRA.

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