LA ENTREVISTA IDEAL

Las entrevistas se han convertido desde hace pocos meses en mi rutina periodística diaria. Lo cierto es que cuando me dieron la noticia de que pasaría de informativos a programas sentí cierto vértigo ya que no sabía cómo iba a poder responder a trabajar bajo cierto grado de improvisación. Pero lo cierto es que la entrevista es un campo que me ha sorprendido.

Yo estaba acostumbrada a ruedas de prensa y en ellas a estar desechando constantemente contenidos ya que en una noticia apenas caben los conceptos fundamentales de lo que allí se hable.En la entrevista pasa lo contrario. Comienza con el proceso de documentación, fundamental para conseguir preparar las preguntas más interesantes al entrevistado. Después currarte una buena introducción que sitúe y enganche al oyente. Y todo ello aderezado por el factor “directo” ya que está que no estás en él no sabes si durante la respuesta del entrevistado surge una nueva pregunta de más interés o por el contrario hace que tengas que eliminar otra de las que vas a hacerle porque prácticamente ya la ha respondido.

En estos meses he hecho entrevistas a gente de todo tipo.  Desde la que haces a Pepito Pérez, un tío normal y corriente al que no conoce nadie hasta la que he tenido hoy por ejemplo con el director de cine Carlos Saura. Visto así cualquiera preferiría hacer la segunda pero yo hoy he llegado a la conclusión contraria. No es que Saura haya sido desagradable, ni muchísimo menos sino que simplemente Saura, está cansado de que le hagan miles entrevistas, siempre sobre las mismas cuestiones, es casi imposible ser original con alguien como Saura por mucho que lo intentes y 30 segundos después de acabar ya no se acordará de tu cara y mucho menos de tu entrevista.

Y en contraposición a la de Saura  me viene a la cabeza aquella que hice a un miembro de la Asociación de Vecinos de Parque Goya. Como comprenderéis no me acuerdo de su nombre. Estuve allí con una unidad móvil  porque después de ocho años de lucha habían conseguido poner en marcha una biblioteca con la colaboración de la parroquia, que cedió una sala y el trabajo incansable de los vecinos que compraron el mobiliario, recaudaron libros y ahora habían realizado turnos para que alguno de ellos hicieran la función de bibliotecario cada día. Todo ello porque no pueden esperar más a que el ayuntamiento ponga de una vez una biblioteca municipal.

La magia surge en entrevistas como estas en la que tanto entrevistador como entrevistados tienen la sensación de contar algo que realmente merece la pena dar a conocer.

 

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