LA SUERTE

Nunca dejo que mi cabeza olvide la suerte que he tenido en mi incipiente carrera como periodista. Me licencié en el verano de 2010 y desde entonces prácticamente no he dejado de trabajar de lo mío y en trabajos que me han permitido aprender muchísimo ya sea por mi misma o por los profesionales con los que me he rodeado. Poder decir esto en los tremendos momentos de crisis que vivimos no es nada, pero nada, fácil. Por ello, no me permito a mi misma olvidarme ni un solo día de lo que he podido conseguir, unas veces por suerte, otras por haber demostrado mis ganas de hacer y otras por una mera unión de causalidades.

Lo admito, yo salí “muy pez” de la carrera y la gran mayoría de lo que he aprendido ha sido en este tiempo, de la experiencia del día a día, de observar a compañeros, de volver a casa sin dejar de dar vueltas a los que había hecho mal y sin dejar de repetir mentalmente que nunca volvería a pasar y por último de apasionarme cada vez que salía del trabajo emocionada creyendo haber hecho algo que merecía mucho la pena.

Pero no nos engañemos soy una becaria acercándose a los 30 años y si la suerte se me acaba este podría ser mi último año en la profesión. Eso es algo de lo que tampoco me olvido.

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