Ultima Salida para Brooklyn

Selby Jr, Hubert

Ultima salida para Brooklyn es un libro tremendamente recomendable. Tiene fuerza, trata una realidad social aterradora y contiene personajes que enganchan al instante. Además posee el atractivo de tener una manera poco ortodoxa de escribir, con mucha crudeza y sin seguir ninguna norma básica de la composición de un relato

Hubert Selby, su autor, no era escritor, ni periodista ni estudio una carrera de letras. Simplemente era un hombre con problemas crónicos de salud muy graves por los que desde joven escuchó a varios doctores asegurando que no viviría más de unos pocos años. Tampoco tenía oficio, tuvo que dejar la marina, a lo que también se dedicaba su padre, muy joven  cuando comenzaron sus problemas médicos. Durante años tuvo que  ver cómo su mujer traía el dinero a casa para la familia. A Selby fue un escritor amigo suyo  de la infancia el que le animó a que ocupara su tiempo libre desarrollando su narrativa.

Hubert Selby

Selby, reflexionando sobre la posibilidad de comenzar a escribir relatos, escribió: “Estaba sentado en casa cuando tuve una profunda experiencia. Experimenté, en todo mi ser, que algún día iba a morir y no sería como había estado ocurriendo,  casi muriendo pero de alguna manera estando vivo, simplemente moriré¡. Y dos cosas suceden entonces, antes de morir; me arrepiento de toda mi vida y me gustaría vivirla otra vez. Esto me aterroriza.”

La idea de morir sin haber dedicado su vida a nada, tanto profesional como personal, le resultaba a Selby desgarradora. Precisamente vivir bajo un manto de frustración personal, sin mínima perspectiva de futuro y realización personal es lo que tienen en común el autor con los personajes de su primera novela “Ultima Salida para Brooklyn”. Nada más y nada menos que vidas desperdiciadas, tiradas a la basura.

Y todas ellas ocurren precisamente en Brooklyn, famoso distrito de Nueva York, en plenos años 50, lugar y tiempo en el que transcurrió la infancia  de Selby. Pero Selby no utilizó Brooklyn solo por eso.

El libro muestra la problemática social de un barrio lleno de marginación, un caldo de cultivo de individuos depresivos, sin metas, absolutamente infelices. Toda una crítica a la falta de políticas de servicio asistencia y educación que necesitaba el Brooklyn de entonces. Y es que, Brooklyn no es simplemente un barrio más; allí residen ahora, y también en los años 50, más 2 millones y medio de habitantes. Con toda probabilidad concentraba entonces el núcleo más grande de inmigración y familias de clase baja de todo Estados Unidos. Era el suburbio de la ciudad más grande y cosmopolita de su tiempo.

Todo un mundo que Selby muestra a través de varios relatos que van desde vidas enteras contadas en apenas 50 páginas hasta simples escenas de apenas un folio en las que ni siquiera se da información de dónde sucede o quiénes la protagonizan. Eso no importa. Solo son cuadros de realidades que componen un todo.  Desde  pequeños flashes donde se muestras por ejemplo dos pandillas de negros enfrentándose en medio de la calle, pasando por un matrimonio joven gritándose de manera denigrante delante de sus hijos pequeños; hasta las más largas como la que describe al detalle los delirios de unos cuantos jóvenes poniéndose hasta arriba de anfetas y cafe durante varios días.

Gente atrapada en su mundo interior de insatisfacción. Gente atrapada en un Brooklyn lleno de pillos en busca de unos dólares fáciles, del cuchicheo ante la desgracia ajena, lleno de hogares completamente desestructurados que marcarán a esos niños de por vida.

Y casi todas las historias, tanto las largas como las cortas no tienen fin. Son como situaciones que nos encontramos andando por la calle y cuando pasamos nos dejan sin descubrir cómo terminará.Pero es que muchas de ellas no lo tienen. Continuarán así de por vida. Sus personajes no conseguirán salir de allí jamás.

Del mismo modo que el final no importa para su autor, le ocurre lo mismo a los signos de puntuación y narración.  Por poner un ejemplo claro, para Selby, frases literales de dos personajes tan solo necesitan ser separadas por un punto y seguido. Pero a pesar de la extrañeza inicial, te acabas acostumbrando y entendiéndolo sin problema alguno. Es más, acabas convenciendo de que los seres humanos marcamos más reglas de las necesarias, e igual no solo en el mundo literario.

Todas las historias de “Ultima Salida para Brooklyn”y su composición narrativa se encuentra diluida en cuadros pero que dan una visión de conjunto, de lo que fue Brooklyn. Un hervidero de problemática social que marcará sus vidas, desesperadas, y sin salida.

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