Rodando en el corazón de las tinieblas

En 1976 el  aclamado director Francis Ford Coppola decidió embarcarse en el rodaje de Apocalypse Now. Para ponernos en precedentes, Coppola acababa de convertirse en el director de moda gracias a su trabajo como en los dos primeras películas de El Padrino. Ganó mucho dinero, prestigio y sabía que desde entonces ya no tendría por qué preocuparse para conseguir contratos y dirigir buenas películas.

Aún así Coppola decidió tomar el camino más complicado y enfrascarse en el rodaje de un proyecto propio, rodar una película sobre Vietnam basado en el libro “El Corazón de las Tinieblas” de Joseph Conrad. Tras un intensisimo rodaje, tanto por el tiempo que tardó en acabarla como la enorme inversión económica que le supuso, consiguió sacar a la luz “Apocalypse Now”. Vivió durante dos años en Filipinas durante el rodaje y tuvo que acabar hipotecando su casa para seguir adelante con él.

Para todos los que la hayáis visto os recomiendo que veáis también el documental que años más tarde se hizo sobre el rodaje porque esconde mucho más que un simple “diario de”. Cuenta con textos del libro personal que escribió su mujer e imágenes privadas de los dos caóticos años que vivió la familia Coppola dedicada en cuerpo y alma a este proyecto.

El documental consigue mostrar cómo el proceso de creación de esta película se conviritió en un viaje a los más profundo de si mismo involucrándose de una manera tan personal que por momentos consiguió destrozar su salud mental.

Muestra cómo el proyecto fue creciendo día a día y cada vez se convirtió en su obsesión, fue largo, dos años y mucho más costoso de lo esperado. Por ello la mayoría, desde EE.UU, llegaron a pensar que la película no se acabaría o incluso que Coppola estaba perdiendo el juicio

El documental es preciso expresándo cómo Coppola llegó a alcanzar un estado mental similar al del personaje de Kurt, encerrándose en su paranoia vital que nadie comprendía. Todo ello unido al terror al fracaso económico ;era lo que menos le preocupaba, profesional; reduciendo su estatus en Hollywood, y sobre todo artístico; no conseguiedo plasmar su compleja visión sobre Vietnam. Un estado agónico, desesperante como bien se refleja en el documental.

 

La creación de los personajes suponía gran parte de esta idea. El protagonista, Willard, interpretado por Martin Sheen debía ser un hombre fiel al ejército pero con inteligencia y razón para pensar por si mismo. Obstinado, comprometido y como muchos militares que vivieron guerras tan absurdas como esta, con delirios momentáneos que lo convierten en una persona moralmente destrozada por dentro.

Eso quería reflejar Coppola en la primera escena de Willard, en el hotel de Saigon, donde había que sacar el lado oscuro de Martin Sheen entendiendo así el lado oscuro de Willard, el que le permitirá llevar a cabo su misión y matar al Coronel Kurt. El documental muestra la increíble situación que se creó en el set de rodaje en el que Sheen iba tan borracho que apenas podía mantenerse en pie. Él nunca bebía, lo hizo para poder encontrar esa parte primitiva de su personaje. El mismo actor reconoce que llegó a un estado espiritual caótico que durante los sucesivos días intentó borrar de su mente pero fue imposible. Lo llevó hasta lo más profundo de si mismo.

 

La película muestra como en el viaje río arriba, los tripulantes del barco que acompañan a Willard van encontrando un mundo de guerra cada vez más apocalíptico, infame, salvaje, irracional. El rodaje no se alejó mucho de esta visión y algunos de sus personajes reconocen en el documental haber rodado escenas completamente drogrados.

El documental tiene la magia de conseguir que el espectador se meta en la piel de Coppola, haciendote creer por un momento que eres un afamado director por un lado pero por otro un hombre que durante dos años sufrió un estres inconmensurable y un viaje introspectivo que muchos otros seguramente no seríamos capaces de hacer frente.

 

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