Jueves 16, último día de rodaje

 Hoy retornamos al trabajo con mucha fuerza. Decidimos ir por la mañana a Mtangani a grabar las dos entrevistas que preparamos el primer día y, si queda tiempo, captar imágenes de recursos y hacer la entrevista final a Sheldon. Queremos que nos resuma en pocas palabras lo que nos dijo el primer día de conocernos sobre la ignorancia de la gente y la dificultad para hacerles entender que es importante tratarse de la malaria. Así conectar nuestra historia con la siguiente que es la relativa a las creencias culturales y el misticismo que rodea a los africanos.

Marta, de Italia, Indi, de Alemania, deciden acompañarnos ya que hasta por la tarde no tienen que salir con su grupo. Además, viene Mateusz, un médico polaco que se incorporó el lunes con la coordinadora de ese país. Como no se presentó nadie al concurso en su país, decidieron traerle debido a su experiencia y porque él ha vivido un año en Tanzania.

Mateusz

Al llegar, nuestros planes cambian ya que las dos mujeres que nos quedaban por grabar no están en el pueblo. De repente, cuando llevamos 5 minutos esperándolas y grabando imágenes de recursos, aparece otra historia delante de nosotros. Una madre que vive a dos casas de ésta y está a punto de dar la medicación a su hijo de dos años que esta enfermo de malaria. Es perfecto porque su historia se diferencia del resto en varios aspectos. Por ello, tras acabar creemos que no hace falta que busquemos más entrevistas.

Tan solo queda ir a un lago de agua estancada del pueblo donde el mosquito anofeles aparece. Es un lugar perfecto para grabar a Sheldon con su mensaje final. De vuelta a casa, otras cuantas imágenes de recurso de alguna calle donde también se estanca el agua debido a los huecos que crean los vehículos al pasar.

Saliendo del pueblo algunos entran a comprar agua, los que no están acostumbrados a pegarse toda la mañana en un pueblo sin apenas sombras. Como algunos niños siguen nuestros pasos, les compramos una bolsa grande de caramelos por apenas un euro.

Le preguntamos a Sheldon si quiere algo de beber pero, él nos recuerda, que en días anteriores, nos había ofrecido ir a su casa a tomar madafu (coco). Como está de camino aceptamos encantados la oferta.

Al llegar al lugar, nos damos cuenta de como es su hábitat. Un espacio abierto de unos 70 metros cuadrados rodeado por varias casas donde viven el resto de sus familiares. El renta una habitación en una casa contigua. Con un machete y la ayuda de algunos jóvenes de su familia arrancan los cocos del árbol, cortan la parte superior y bebemos el agua del coco.

 

 

Finalmente nos despedimos de Sheldon. Sabemos que lo más seguro es que no tengamos que volver más a rodar y por tanto no sería necesario volver al pueblo. Aún así le aseguramos a Sheldon que volveremos al día siguiente a despedirnos y aunque no se lo digamos ya hemos acordado darle algo de dinero.

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