Jueves 9, pisando tierra keniata

Al llegar a Mombasa esperaba encontrar un lugar parecido a Adis Abeba (Etiopía) pero nada más lejos de la realidad. El aeropuerto es pequeño y no está cubierto por grandes cristaleras, ni estructuras metálicas. Es de cemento y piedra. Hasta el brazo que lleva al avión, que también es de cemento, parece construido hace decenas de años.

En la puerta nos espera un chófer con mi nombre escrito en un letrero, me encanta, jamás me había pasado algo así jaja! Nos dice que nos llevará a Malindi, la ciudad en la que nos instalaremos para grabar el documental, en dos horas de trayecto.

A pesar del cansancio, esto ya no lo consideramos parte del pesado viaje. Miramos por la ventana y no hablamos, esto último, en parte por el cansancio y, en parte por el choque que nos produce la realidad.

Al pasar por Mombasa me sorprende. Esperaba una ciudad que no representara tanto la idea de pobreza africana por el hecho de ser la segunda ciudad más importante, pero no es así. Aunque tampoco puedo hablar mucho de esta ciudad ya que solo la ha cruzado en coche y no sé por qué parte de la ciudad habré pasado.

Pero lo que veo es gente apilada en las calles, mucho polvo levantado por el trajín de coches y personas, carretas hechas con maderos y ruedas de camión llenas de plátanos y sandias… Los comercios muestran una gran precariedad. Autobuses antiquísimos, furgonetas y motocicletas son el modo de transporte común.

Luego atravesamos una zona de chalets y observamos que todos tienen las mismas fachadas… muros de cemento y verjas electrificadas que recalcan la gran diferencia social entre unos pocos y el resto. Supongo que en una casa de este tipo vivirá la familia keniata que conocí en el avión.

Saliendo de la ciudad quedamos impresionadas por la vegetación que inunda el camino. Decenas de tipos de árboles y plantas que jamás habíamos visto y que pueblan todo el paisaje que nuestros ojos alcanzan a ver.  Un paisaje muy diferente al que se divisaba desde el avión al cruzar la parte interior del país. Tanto Mombasa como Malindi son ciudades costeras y nuestro viaje no se separa del océano Índico. Queda claro que esa realidad desoladora no vamos a poder verla y que la realidad que vivirem os no es la más dura de Kenia.

Pasamos por otra población, nuestro chófer Joseph nos dice que es su ciudad y continuamos.  El resto de construcciones son grupos pequeños de casas construidas de barro cercanas a la carretera. Aunque los ojos no alcancen a ver ningún poblado cercano nos cruzamos muchas veces con gente andando pegada a la carretera, me pregunto ¿cuántos metros o kilómetros de camino a pie les quedan?

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