Un Profeta

Un profeta es una de esas películas que te dejan con la boca abierta desde el principio hasta el final. Este film te descubre un mundo carcelero mucho más duro e inhumano de lo que podías haber llegado a imaginar nunca. Ambientada en una cárcel francesa, muestra el posicionamiento  de la mafia corsa dentro de ella.

 

 

Pero no son estos italo-franceses sus protagonistas sino un joven árabe que acaba de llegar a la cárcel con una mano delante y otra detrás. La clave del éxito de la película se basa en ello, mostrando cómo, poco a poco, va consiguiendo encajar en este sistema para poder sobrevivir de la mejor manera posible. Eso sí, a costa de su deshumanización y incursión en el mundo criminal. “Djebenad”, el protagonista, es un chico que apenas cuenta 19 años. No se permite conocer casi acerca de su anterior vida o la causa por la que entró a la cárcel.  Lo único que importa es que se pasará los próximos seis años en la cárcel, hasta que tenga 26. No conoce  a nadie allí, y pronto empieza a ver la necesidad de ser protegido por alguien.

Su ascensión comienza cuando los corsos le piden a Djevenad, por orden del jefe de la mafia fuera de la cárcel, que mate a un recluso que acaba de ser trasladado. El joven se ve incapaz pero sabe que es su pasaporte a la supervivencia dentro de un mundo en el que le quedan muchos años de sufrimiento.

 

A partir de entonces, poco más se puede contar, ya que se desgranaría gran parte de la gracia  de la película. Solo aviso que la película esconde muchos más secretos de lo que puede parecer.

 

Algo que me fascinó en la película es el hecho de que exista un personaje imaginario en la mente del protagonista que aparece de vez en cuando. Sin él, a lo largo de la película nos hubiéramos distanciado del personaje de Djebenad. Su amigo imaginario, sin intención de revelar quién es, pretende reflejar que en realidad Djebenad detesta algunas de las cosas que ha hecho para sobrevivir, como convertirse en un asesino. Nos muestra así, más del interior del protagonista de lo que sus acciones desvelan sobre el mismo. Un ser oculto tras de sí, mucho más inteligente de lo que parece.

 

Esta película pretende reflejar cómo la cárcel en ocasiones, más de las que imaginamos, no supone un lugar ni mucho menos de reinserción sino que supone un caldo de cultivo de delincuencia que obliga a sus reclusos con un mínimo de dignidad. Claro que la cárcel puede hacerte cambiar para bien, es lo que se pretende. El problema es que también te puede convertir en una persona mucho peor de la que entró.

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