Caminando por la Habana

SERIE: MEMORIA DE CUBA

CAMINANDO POR LA HABANA

“Echado a perder” así es como se encuentra gran parte de La Habana, capital de Cuba. Caminar por sus calles, ver los edificios, todos con enormes deficiencias estructurales debido al paso del tiempo y al deterioro constante.

Tu mente recorre varias fases durante el paseo por sus calles. Este proceso es parecido a las famosas fases de aceptación de las que todos hemos oído hablar alguna vez.

Incomprensión inicial por supuesto. Cómo pueden vivir así. Los bordillos de las aceras están como roídos por ratas, las columnas de los soportales con infinitos escorchones.  Y menos mal que sólo puedes ver las fachadas porque queda claro que si así son por fuera, por dentro, teniendo que habitar en ellos, el problema adquiere muchas más connotaciones.

La ira te alcanza en este momento. Por qué nadie lo arregla. Es muy difícil entender cómo se ha podido permitir que sus edificios lleguen a deteriorarse de esa manera afeando tanto a una ciudad que podría tenerlo todo o que por lo menos lo tuvo en su tiempo. Porque, aún con todos, sus enormes desperfectos se puede apreciar todavía que La Habana debió ser una ciudad preciosa. Rabia y más rabia es la que te invade al pensar en cómo se ha podido dejar pasar el tiempo sin preocuparse por el esplendor que debieron irradiar sus edificios y sus calles.

Depresión al pensar en todos los cubanos que cada día deben enfrentarse a esta visión, la de sus hogares y sus calles que se han visto parados por el tiempo casi como sus vidas sin posibilidad de mejora y de rehabilitación ninguna. No es justo que éstos, caminando por sus calles, lo único moderno que vean sean los autobuses turísticos de los hoteles de la ciudad. Éstos poseen las mismas prestación que cualquier autobús español de hoy día pero los cubanos apostados en las calles intentando coger un taxi supongo se imaginan cómo sería viajar en uno de esos cacharros tan lujosos y modernos que tan poco pegan con sus calles, aún sabiendo que sólo pueden acceder a ellos los visitantes.

Al final como última fase siempre llega la aceptación. Y es que ésa es la expresión que tienen todos los cubanos caminando por sus calles. Por fin he llegado a entenderla. Tras varios días en la Habana llegas a la conclusión de que el deterioro de sus calles no es ni mucho menos un problema importante para los cubanos. Tienen cientos de asuntos más importantes de los que preocuparse y realmente el que tratamos es una mera cuestión estética la cual es necesario relegar o casi podríamos decir, dejar en el olvido.

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