Homenaje a Cataluña

Orwell, George

 
 
 

George Orwell pretende en su libro, Homenaje a Cataluña, mostrar al mundo las experiencias que vivió en la Península Ibérica durante la Guerra Civil española. Tras llegar a Barcelona como periodista ,en 1937, en poco tiempo se convertirá en miliciano del bando republicano y repartirá su estancia de casi un año entre el frente en Aragón y la ciudad de Barcelona.

España era un país desconocido para Orwell, sin embargo, toda la vida había ansiado conocerla atrayendo su imaginación más que ningún país de Europa. Es importante tener en cuenta la condición de extranjero del autor y por tanto su falta de conocimiento previo de algunos aspectos relacionados con la contienda y la sociedad española. Estos aparentes fallos además de contener la parte positiva que va ligada a la inconsciencia; ayudan a reproducir en el libro cantidad de descripciones singulares acerca de aspectos de la vida de los españoles que el autor observó durante la peculiar situación en la que todos se encontraban. Estos aspectos que Orwell destaca al ser extraños para alguien de otro país, no hacen más que esbozar en el lector español una serie de sonrisas inevitables al reconocer esas características que son propias solo de esta singular nación.

El tiempo que pasó tanto en Aragón como en Cataluña muestra dos modos muy diferentes de entender la guerra dentro del mismo bando. Mientras en el frente los protagonistas son milicianos y campesinos; en Barcelona lo son, los diferentes partidos republicanos, su falta de unión y las órdenes del gobierno desde Valencia.

Como aragonesa cabe destacar el carácter cercano hacia el pueblo español y sus impresiones del frente aragonés, sus gentes y sus paisajes a los cuales define de manera entrañable como poseedores de una miseria peculiar. Habla de esas pieles curtidas por el viento que todos hemos visto en las típicas fotos de la guerra y que Orwell vio, vivió y sintió con sus propios ojos. Además vemos a George como persona humana anhelando acción bélica en algunos momentos y sintiendo miedo en otros; pasando frío, hambre y falta de higiene en el frente de una guerra que ni siquiera es suya.

Aunque poco amigo del bando franquista al que casi no hace referencia más que en los apéndices finales, Orwell hace una dura crítica al bando republicano. Empezando por el frente, destaca la falta de organización, material y formación de los soldados demasiado jóvenes para serlo y que se alistaban más que nada para recibir el sustento. Del mismo modo también denuncia lo que considera tratos impropios apuntando, “a veces uno sentía simpatía por el expropietario fascista de las casas de campo, al ver como trataban las milicias los edificios conquistados. Basuras, residuos y excrementos amontonados en las dependencias, atrayendo a cantidades ingentes de ratas que parecían gatos”. La escena recuerda a esa famosa secuencia de Viridiana en que los mendigos con total falta de conciencia valorativa, destrozan el salón sin apreciar siquiera los tesoros encontrados.

Tras volver a Barcelona y vivir las revueltas callejeras entre la Guardia de Asalto  y las milicias más radicalizadas, comienza a conocer las causas que podían llevar a la pérdida                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 de la contienda y a entender los entresijos del conflicto de desunión dentro del bando republicano entre el gobierno, los distintos partidos, las milicias y el Ejército Popular.

Ahonda además en las causas que llevaron al POUM, partido al que se enroló como miliciano, a convertirse en el chivo expiatorio al que se le echarían las culpas de todos los males del bando republicano, dado su carácter trotskista y minoritario.

Los dos apéndices que finalizan con el libro reflexionan acerca de las causas y antecedentes del conflicto, sumergiéndose en la problemática de las diferentes posturas de los partidos y los sindicatos; queriendo además remarcar el papel de la prensa nacional partidista e internacional en el conflicto, con artículos cargados de ultrajes y acusaciones. Señala con ello las dos guerras tan diferentes que se vivía desde partidos políticos y prensa frente a las milicias en las trincheras en las que la unión frente al bando franquista era mucho mayor.

Mencionando las últimas reflexiones de Orwell sobre su estancia y para todos aquellos que no habéis leído el libro redundo en sus palabras diciendo que debéis tener cuidado al leer cualquier libro sobre esta guerra porque ninguno tendrá la verdad absoluta ya que en un acontecimiento así nadie puede ser absolutamente veraz y la falta de imparcialidad con la que se escribe es inevitable dada la visión que cada uno ha tenido del conflicto en cualquier rincón de la península.

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