28 Días Después

La película 28 días después constituye el cuarto largometraje dirigido por el británico Danny Boyle. Su primer trabajo de éxito fue Trainspotting, película que me cautivo por completo y su póster promocional desde hace muchos años se mantiene intacto en mi habitación; y su primera incursión en Hollywood La Playa que en mi opinión no acertadamente sigue los dictados de la industria y tiende a convencionalismos que decepcionaron a casi todo el mundo. Estas películas aunque muestren tres temas completamente diferentes o estén planteadas con mayor o menos acierto, dejan de relieve la importancia que para el director posee la condición humana, sus expectativas, la situación de la unidad social, su comportamiento comunitario, queriendo siempre transmitir un trasfondo reflexivo como seres humanos que viven y se desarrollan dentro de una comunidad.

En Trainspotting son unos jóvenes escoceses los que inmersos en una sociedad que no les depara un futuro ni mucho menos brillante ni prometedor incurren en las drogas como única vía de escape a la monotonía y el desasosiego existencial del que no pueden escapar por las propias barreras impuestas por la clase social y el país en el que viven.

 

En La Playa plantea la búsqueda del escape de cualquier forma de organización propia hoy en día por un grupo de personas para vivir plenamente, en una especie de comuna anarquista escapando de los principales valores de la sociedad actual como el trabajo remunerado, el consumismo o el egoísmo creciente del ser humano propio del estilo de organización occidental imperante y creciente en la sociedad universal.

 

28 Días Después continúa con las reflexiones analíticas sobre el comportamiento y la condición humana llegando al extremo del planteamiento del fin de toda organización social y política a causa de un implacable virus. El estudio del comportamiento de los protagonistas y sobre todo el del grupo de militares que ha creado un bunker para protegerse del virus supone la principal trama reflexiva social en la película.

 

Todas ellas quieren tocar la conciencia del espectador creando una reflexión crítica sobre los aspectos negativos del ser humano y su organización propia e incondicional; la sociedad. De hecho, con 28 días después, lleva este planteamiento al límite y cuestiona aspectos puramente existencialistas como, ¿Qué somos tras la desaparición del orden social?, ¿Siguen vigentes la ética y la moral? o ¿Qué sentido tiene la existencia sin sociedad?

Respecto al comienzo de la película soy partidaria de la opinión de que la secuencia de la sala de experimentación con monos sobra del argumento.  Creo que el espectador debería averiguar a la vez que el protagonista qué ha ocurrido y jugar más, por tanto, con la observación de la ciudad de Londres desierta y desolada. De todos modos, me pareció muy acertada la primera escena en la que se estudia los cambios en un mono atado y obligado a visualizar imágenes violentas de situaciones sociales humanas reales. Además de la experimentación brutal se plantea entonces la cuestión de las respuestas del cerebro ante la violencia social a la que estamos expuestos diariamente en la televisión y que nos hacen conscientes de la realidad tan violenta e irracional de la que no podemos escapar. Allá donde haya sociedad se puede dar el enfrentamiento de ésta a favor de la incongruencia brutal y devastadora de la misma.

Danny Boyle juega con la fotografía en todos sus films y le da a la imagen una gran importancia expresiva. En 28 Días Después se denota esta cualidad especialmente ya que con ella transmite un clima muy concreto. Muchos tipos de planos diferentes se suceden en cualquier oportunidad a lo largo de la película para dejar latente siempre la tremenda situación a la que se enfrentan. Grandes planos generales, picados, inclinados, desde el suelo, desde grandes alturas, zenitales, panorámicas lentas y rápidas, travellings se dan en situaciones como el descubrimiento de Jim de la catástrofe, caminando con Selena por la ciudad, desde la terraza de Frank, en el viaje en el taxi y no dejan olvidar al espectador que eso es lo realmente importante, captar el ambiente de ausencia de sociedad y desolación inhumana.

 

Otro juego completamente diferente pero muy interesante se da cuando  Jim en su casa recuerda una trivial situación familiar. La imagen quemada compuesta de colores cálidos, el sol cegador, pretenden reflejar la felicidad de la cotidianeidad perdida. Además la toma de las imágenes en esta corta escena refleja la asimilación del director del arte dogma desarrollado en el norte de Europa por directores independientes en estos últimos años. Es un plano secuencia tomado a cámara en mano con la baja calidad que produce una cámara doméstica buscando una manera intencionada de plasmar la realidad o más bien lo que ya no es real y solo se encuentra en el recuerdo.

El clima de la película es principalmente oscuro y sombrío. Los colores, los ambientes constantemente nos introducen en una sobriedad insólita y desastrosa pero a medida que salen de la ciudad y se sumergen los protagonistas en su viaje todo cambia. Crea un gran contraste de esta manera. Al acercarse al campo, los colores de la naturaleza se muestran tal y como son hoy en día y por tanto trasmite al espectador una gran sensación de calma. La naturaleza aunque normalmente la menospreciemos sigue ahí como siempre y no ha cambiado aunque la humanidad haya sido devastada. Esta transición la realiza a través de una imagen muy curiosa que sigue reflejando las ganas de jugar del director con la imagen y el color; aquella del campo de flores que realmente parece una pintura impresionista y reproduce un colorido que no se refleja en ninguna otra imagen de la película.

La ambientación musical también me parece digna de mencionar en muchas situaciones de la película. En la escena del despertar de Jim la música unida al silencio ambiental que acompaña al protagonista se va intensificando en momentos puntuales. Así hasta llegar a la explosión ante el gran mural que recoge en cientos de pedazos de papeles la tremenda angustia y situación de caos que vivieron los ciudadanos mientras el dormía. Este tipo de clímax musical también sucede de manera similar en la escena de la destrucción del campamento militar aumentando poco a poco el efecto sonoro hasta llegar al desenlace. En otras ocasiones de acción la música parece no acompañar la situación como cuando empiezan a cruzar el túnel, para contraponer la diferente percepción de la amenaza de los protagonistas. También ocurre cuando Frank se infecta, dado el carácter sentimental de la secuencia. Aunque la música no contenga errores en la película, esta no alcanza ni de lejos la grandiosidad que el director consiguió con la banda sonora de Trainspotting.

 

En las escenas de acción se aleja de todo convencionalismo. Imágenes tan cortas como flashes con mucha violencia y poca claridad que muestran la escena desde diferentes puntos, la mayoría de ellos muy cercanos y por tanto confusos que pretenden crear la sensación de violencia desmesurada e incontrolable de los infectados. Las imágenes de estos poseen diferentes efectos que pretenden enfatizar su enfermiza situación, se acelera la imagen, la cámara se agita y convulsiona e incluso el director se atreve a crear planos subjetivos de los afectados que poseen estas características y consiguen transmitir un gran efecto de impresión.

 

En las escenas de acción destaca también el uso de la luz. Aunque todas estas escenas están vagamente iluminadas, supongo que para crear mayor sensación de agobio y sugestión, consigue siempre tener un elemento que permita jugar con la luz. Cuando son perseguidos mientras suben a casa de Frank una linterna que lleva Selena consigue esta intención efectista; pero en la escena del fin de los militares es donde realmente consigue la majestuosidad gracias a los rayos y truenos producidos por la tormenta. Estos consiguen ante la falta de luz una claridad estremecedora justo en aquellos momentos que es necesaria para recalcar algún aspecto concreto y resaltar la tensión acumulada por el espectador en este intenso desenlace.

 

La conjunción de la iluminación, los efectos, los movimientos de cámara y el montaje consiguen crear una sensación tremendamente angustiosa de ansiedad e inquietud en el espectador logrando valiosas escenas de acción a un film que aún así no considero de este género.

 

Otro aspecto que no quiero dejar de destacar es la transformación de Jim en el desenlace de la película. Este tipo de situación ya lo reflejo en La Playa en la que Di Caprio llegaba a creerse dentro de un videojuego tras ser expulsado del grupo. En 28 Días Después Jim se convierte en un personaje opuesto a lo que es. Creo que para Doyle incluso las personas más correctas y justas si las sometes a situaciones tan denigrantes  y con un gran componente de bajeza moral por parte de otras personas, reaccionan. Estas  poseen un chip en su cabeza que se activa y las convierte en algo brutal y sanguinario para luchar con todas sus fuerzas por el triunfo de las buenas acciones y la moralidad.

 

Quiero recalcar también una escena que consigue conjugar varios elementos formales muy acertadamente. Aquella en la que se presenta a Hanna y a su padre. En ella vemos a un Frank que tras haber matado a golpes a dos infectados y quitarse las armaduras se presenta ante sus invitados como un amabilísimo anfitrión preocupado por ofrecer un buen licor aunque sea de su mujer muerta. Si a esto añadimos una pegajosa música de villancico y la iluminación a base de bombillas navideñas se  consigue la mejor manera de presentar a un hombre que ante la catástrofe solo pretende hacer que su hija no desespere ya que es lo que mas le importa por encima de todo lo ocurrido. Un personaje bastante peculiar.

 

Por último quiero remarcar que aunque la película se considere de acción o incluso de terror creo que no debería ser así o por lo menos no sólo así. Como ya he explicado las películas de Boyle remarcan en su más profundo significado una crítica social y pretenden reflejar las caras oscuras del ser humano. Los militares reflejan en el film la mayoría de estos matices y no me parece casual que sean ellos ya que en su adiestramiento asesino es donde más fácilmente se pueden reflejar estos aspectos. La falta de moral y de valores éticos, la pretensión de imposibles en pro de su consideración propia de seres superiores… Todos los aspectos negativos de los militares no paran de reflejar en el espectador la sensación de que la salvación ya no está en el fin del virus sino en la defensa de la propia conciencia del ser humano. La actitud de los militares llega a convertirse en la verdadera amenaza cruel de la película ya que ninguna situación por muy destructiva que sea debe cambiar los dictados morales de la conciencia humana y mucho menos si se trata de aquellos que supuestamente viven de proteger a los humanos de los propios humanos.

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