El Apartamento

 

“El apartamento” es una película realizada en 1960 por el clásico guionista y director Billy Wilder. De este aclamado profesional de Hollywood conozco muchas películas, Empezando por esta misma y siguiendo por  otras como “La Vida Privada de Sherlock Holmes”, “La Tentación Vive Arriba”, Con faldas y a Lo Loco”, “Irma la Dulce”,  “Uno, Dos, Tres”, y mi favorita “Primera Plana”. Todas ellas son comedias y poseen características similares muy propias de este autor. Todas ellas demuestran una gran maestría principalmente en sus diálogos que consiguen una complejidad singular y muy original,  difícilmente imitable.

Un primer toque típico del guión en sus películas cómicas suelen comenzar con una voz en off narrativa dirigida al espectador que clarifica rápidamente la situación en la que se va a envolver. En “El apartamento” es el propio protagonista el que explica su situación sin dejar de hacer algunos guiños a la masificada población de Nueva York y  las grandes empresas del país llenas de miles de trabajadores. Estos últimos pretenden contextualizar al espectador en el ambiente de fondo de la trama, cosa que para el autor es muy relevante ya que esta base es la que crea los modelos de personajes que se desarrollan en la historia. Sus personajes son víctimas del lugar y el contexto en el que viven.

 

Otra característica muy propia de Wilder que está muy relacionada con el guión es la creación de interesantes personajes muy dinámicos y atrayentes. Estos están muy adaptados al género cinematográfico al que pertenecen sus películas y de este modo consiguen una gran captación y atracción por parte del espectador. No quiero dejar de mencionar respecto a esta cuestión un aspecto que pienso y tengo en mente hace mucho tiempo. Creo que la afamada pareja compuesta por Jack Lemmon y  Walter Matthau no la forman realmente estos actores, a los que no quiero quitar mérito, sino que su fama dual viene infundida por la pareja de personajes que creaba Wilder en sus películas y que eran encarnadas por estos aclamados actores.  Cada palabra y cada acción de los personajes en sus películas muestran y realzan su personalidad. Creo que son personajes así los que hacen perdurar en el tiempo a las películas ya que  son ellos lo que poseen la capacidad de dejar atónito al espectador

 

 

Me gustaría centrarme ahora en uno de esos típicos perfiles que plasma Wilder en sus películas. Utiliza, tanto en esta como en “La Tentación Vive Arriba”, la imagen del prototipo de hombre neoyorquino de la época que en verano despide a la mujer que se va a la playa y puede por fin vivir una vida placentera con su amante. Lo cierto es que en todas sus películas trata el prototipo de hombre sin moral, sin escrúpulos que toma la vida como un gran juego en el que tiene que divertirse lo máximo posible. Los ejemplos son muchos: los jefes que utilizan a Buddy para llevar a sus chicas al apartamento, los chulos y los policías que rondan el barrio de París de Irma; de hecho “La Tentación Vive Arriba” se centra en este tema llevando la trama a un extremo paródico. En ella el protagonista se cree un tentador objeto sexual para las mujeres cuando lo que realmente anhela es ser como muchos de los hombres de su condición social que poseen amantes sin ningún remordimiento. Otro ejemplo que sigue con este juego pero se aleja del sexo para acercarse a la cuestión profesional la dan los periodistas de “Primera Plana”. La falta de ética y de escrúpulos en el trabajo de estos hombres se ve mermada solo temporalmente en el protagonista al enamorarse de una jovencísima Susan Sarandon.

 

En “El Apartamento” también recalca el prototipo de mujer joven que pretendiendo una vida cosmopolita se contenta con tener a un hombres casado que aun sabiendo su condición pretende que demuestre que la quiere con  detalles tremendamente materialistas. Los comentarios sueltos que la telefonista va haciendo a lo largo del film muestran este rol  de una mujer que le encanta comentar a sus amigas las penurias y las alegrías que éste le produce sin preocuparse de ser un simple objeto para él.

 

El guión colabora en gran medida a conseguir un acelerado ritmo en la película. Las  subtramas de alto grado cómico guiadas por el protagonista consiguen gracias a elementos como la música o los diálogos dinamizar muchos momentos. Algunas situaciones lo requieren como las llamadas que hace Buddy para cambiar las citas por su resfriado. La música por su parte se basa principalmente en canciones de orquestas diseñadas específicamente para la película y que por tanto se adaptan perfectamente al ritmo que se pretende. En otros momentos diferentes canciones consiguen quitar hierro a las situaciones que son demasiado dramáticas para una película de este estilo como por ejemplo al encontrar a Fran inconsciente; mientras suena la canción que había elegido para su fiestecita con su amiga del bar.

 

La trama juega mucho con el enredo. Los personajes aparecen en el momento preciso para seguir engañados, los protagonistas se encuentran en la situación justa en la que no pueden aclararlo y de este modo la bola crece y crece hasta el desenlace final. Aunque esta película lo utiliza, la excelencia en este sentido la consigue Wilder en “Primera Plana”. Esto consiguen gran atención en el espectador que tiene que estar vigilante ante la doble realidad a la que se enfrentan los personajes.

 

La historia se basa en un conflicto sin el cual no hay historia. Esta trama en principio parece un conflicto bastante simple. Un hombre sin vida propia, que trabaja en una gran multinacional con miles de trabajadores y que tiene un empleo repetitivo y rutinario es utilizado por sus jefes para llevar a su apartamento de soltero a sus queridas. Es un tonto es un mundo de listos y éste es el mayor componente cómico de la trama. Pero más allá el conflicto también tiene un componente moral ya que el protagonista con estos favores pretende ascender en la empresa. Comienza aquí el debate ético de un hombre que pretende conseguir algo no por sus méritos sino por sus favores, es decir, sin plantearse si lo merece o no. Aún así sigue siendo un protagonista atrayente ya que aunque se deje llevar por la codicia y la ambición ésta es pretendida por el anhelo de felicidad, autorrealización y reconocimiento que cualquiera desearía. Además el mundo que forman los jefes, sus gratificaciones y sus informes favorables, nos hace pensar que nadie allí merece el puesto que tiene o que lo haya conseguido por sus verdaderos méritos laborales. Es un mundo injusto en el que Buddy tiene que dejar de lado convicciones humanas simples para sentirse realizado.

 

Finalmente el conflicto termina con la típica resolución en la que el protagonista se da cuenta de que la verdadera felicidad no está allí donde imaginaba. El protagonista acaba tomando la opción moral correcta. Aunque ha conseguido una posición en su trabajo a la que ni siquiera imaginaba aspirar,  en ella tendrá que soportar los juegos de poder constantes de un jefe, teniendo que dejarse mangonear ante un hombre sin escrúpulos que no se merece lo que tiene. Me parece muy significativo el momento en que Buddy le regala su sombrero nuevo de ejecutivo al limpiador del edificio. El juego de posiciones dentro de la empresa se rompe por completo en la conciencia de Buddy con este gesto, a la vista simple pero complejo en significado.

 

No quiero dejar de destacar el diálogo que tiene Buddy con la mujer borracha del bar. La conversación sobre la soledad y la tristeza de encontrar el apartamento vacío en Navidad. En ella el guión consigue dar un giro a una conversación dramática con un inesperado toque de humor con el elemento más característico de la película, su apartamento.

 

Sus diálogos mantienen un montón de juegos que parecen poco relevantes pero que son la sustancia principal de sus películas. A veces por ejemplo algunas conversaciones son frases entrecortadas o medio dichas como cuando Buddy habla por teléfono con Sheldrake. Cuando Fran entra en la habitación dejamos de oír lo que se dice al otro lado del teléfono pero no hace falta escucharlo.

 

Otro juego del diálogo es la repetición de éstos por diferentes personajes. Buddy imita lo dicho por sus jefes para engañar a su vecino, el cuñado de Fran o la borracha que se liga. Al final de la película prepara un discurso para su jefe y éste repite lo mismo. Todos ellos aunque poseen las mismas palabras pretenden mostrar una gran diferencia en el tono y la intención de ambos.

 

Muchos diálogos son pequeños detalles sin especial relevancia en la trama. Desde conversaciones sin importancia de los protagonistas hasta diálogos de secundarios que nada tienen que ver con en la historia. Son cómicas a la vez que ingeniosas  no dando un respiro al espectador consiguiendo que no pierda la atención en ningún momento.

 

Sin embargo algunos de estos detalles son más importantes de lo que parecen. Recalcan información de los protagonistas y nos dan a conocer su diferente condición respecto al resto. Aunque cometan errores, que son los que componen la trama, en el fondo son personas respetables que se merecen ser felices. Un ejemplo muy simple sobre esta forma de demostrar su ética se da en el ascensor cuando ella le dice a él que es el único que se quita el sombrero al entrar. Él demuestra ser un hombre educado y ella que se fija en pequeños detalles de caballerosidad que componen su imagen sobre las personas. Otro ejemplo muy claro lo forman las conversaciones sobre el corte de pelo de Fran. A Sheldrake no le gusta porque es un cambio que muestra la diferente actitud de ella mientras que Buddy lo aprueba porque le gusta su forma de ser.

Como conclusión ceo que Wilder hizo con ésta una película que consigue mezclar virtuosamente buenas cuestiones morales, críticas sociales y un gran tono cómicamente ácido. Todo ello gracias a un guión basado en el pensamiento de que con palabras y frases simples se puede conseguir un profundo significado.

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