Virus: de la prevención del cáncer de útero a un universo lleno de posibilidades

La mayoría, al oír  hablar del Virus de Papiloma Humano (VPH), le suena a chino. Y lo cierto es que hasta hace poco no estaba en nuestro vocabulario cotidiano. En realidad este es un virus muy antiguo y conocido por especialitas que cuenta con más de 150 tipos virales que  se clasifican en diferentes niveles según sean de alto o bajo riesgo. Esto es, según la cantidad de signos y síntomas que provocan. Los de bajo riesgo no suelen presentarlos. Así, en estos casos puede desaparecer por acción del sistema inmunológico sin causar daño en la salud. Los de mayor riesgo, los tipos 16 y 18 son los que pueden progresar en cáncer de cuello de útero, también conocido como cáncer de cervix o cervical.

Al oír hablar de cáncer de útero la cosa nos empieza a parecer más familiar. No sabremos mucho, pero mal nos suena. Y lo cierto es que últimamente están dando mucho bombo desde el Ministerio de Sanidad, folletos en las mesillas de los médicos de cabecera y consultas ginecológicas, sobre las vacunas que están surgiendo alrededor de este cáncer. Pero ¿es una vacuna contra el cáncer?  Realmente la vacuna se ha desarrollado frente al virus, siendo éste, causa principal del cáncer de útero en muchos casos, pero no en todos. Aún así, es un gran paso en investigación virológica  y es necesario saber sobre este virus si queremos  acercarnos a las cuestiones que surgen sobre esta nueva vacuna contra el cáncer.

La vacuna desarrollada refuerza las defensas de nuestro cuerpo, utilizando las propiedades de nuestro sistema inmunitario para hacerlas capaces de reconocer a un invasor. Son una especie de células centinelas que comunican a las células blancas la identidad del intruso que debe ser rodeado y atacado. Las células blancas crean anticuerpos que se adhieren a las proteínas superficiales del virus. Así, es incapaz de atacar a las células y finalmente es destruido.

Aunque hayamos dicho ya que los Virus de Papiloma Humano de mayor riesgo son los que pueden desembocar en cáncer de útero, necesitamos saber ahora el riesgo de contraer ese posible cáncer. Lo cierto es que, es difícil hacer estimaciones en torno al volumen de mujeres portadoras de infecciones ocultas por Virus de Papiloma Humano. Mediante técnicas de hibridación molecular  los últimos estudios farmacéuticos  determinan que  poseen este virus una cifra inferior al 10% de la población en países desarrollados y con ellos se estima que llegan a ser carcinoma invasor 15 casos nuevos por 100.000 mujeres al año. Y en cuanto a la mortalidad, en estos últimos,  la supervivencia media son diez años. Y lo cierto es que somos optimistas con estas referencias ya que estos datos corresponden a países desarrollados. Si nos centramos en la parte pobre del planeta las cifran se elevan. Un 15% de mujeres se ven afectadas por el virus, 16’6 llegan a ser carcinoma invasor y la supervivencia en este último caso es de cinco años. Si traemos las cifras a España vemos que en 2007 hubo  2103 casos nuevos de este carcinoma con una mortalidad de 739 mujeres ese año.

El problema de esta enfermedad, como vemos, se produce cuando este virus se convierte en cáncer. Cada año se diagnostican aproximadamente unos 500.000 casos nuevos de esta enfermedad en el mundo y por ello es considerado el segundo más frecuente en mujeres de 15 a 44 años.  Aunque el 83% se dé en países en vías de desarrollo, lo cierto es que, en Europa se estima que mueren 40 mujeres al día por esta enfermedad.

El ámbito médico esta dividido ya que, un sector mantiene que el nivel  de incidencia de esta enfermedad no es tan alto como para que la salud pública  cargue con el desmesurado gasto que supone la compra de estas vacunas. En torno a 450 euros por tratamiento que compone tres vacunas periódicas. Pero, ¿Qué precio determina el que una enfermedad se pueda erradicar o no?

En España el cáncer de cuello uterino se sitúa en sexto lugar en número de casos y supone el 4’8% de todos los cánceres padecidos por mujeres.  Aún así, comparando con cifras de otros países, las españolas tienen una incidencia relativamente baja. Nuestro país posee una tasa por edades ajustadas, pero por debajo de las que se estiman en la población estándar mundial. Así, según los registros de cáncer de base poblacional que realizan las comunidades, éstas dan cifras que comprenden entre 2,4 y 12,2 casos por 100.000 mujeres.  En este registro también se puede observar que las incidencias en España se han mantenido durante los últimos 15 años. Sin embargo, cuando se analiza según la edad de las pacientes, se observa un incremento de la incidencia en las mujeres nacidas entre 1939 y 1949.

Como hemos dicho, el Virus de Papiloma Humano es el mayor causante de este cáncer. Se contagia por transmisión sexual aunque también se da por el contacto de la piel. No sólo las mujeres sino los hombres también son portadores de este virus.  De hecho es más común de lo que pensamos. Al menos un 50% de las personas que han tenido relaciones sexuales tendrán el VPH en algún momento de sus vidas pero sólo en las mujeres existe la posibilidad de desembocar en cáncer. Pero no nos asustemos ya que sólo los tipos más agresivos son los que llegan a desarrollar un problema mayor. Por ellos, las vacunas llevadas a cabo se centran en proteger contra las cepas más agresivas.

Y es muy importante conocer sobre este virus para haber podido desarrollar la vacuna. Bien lo saben las dos empresas competidoras en el sector farmacéutico que lo han conseguido y la comercializan desde el año 2006. El laboratorio farmaceútico GlaxoSmithKline con su vacuna  “Cervarix”  y la compañía americana Merck  con su tratamiento “Gardasil”, han sido los laboratorios farmacéuticos que lo han logrado.  Ellos, al llegar a la conclusión de la relación entre el virus y el cáncer, decidieron centrar sus investigaciones en este ámbito viral y finalmente llegaron a resultados positivos. La investigación virológica y epidemiológica permitió, en ambos casos, la identificación de las causas. Estos estudios se basan en la tarea principal de  diseccionan los virus para saber de qué armas disponen pero también sus riesgos de propagación.

Aún así, ambas vacunas tratan distintos tipos, o cepas, de Virus de Papiloma Humano. No sabemos cuáles son las causas para que, por ejemplo, Reino Unido haya optado por distribuir entre sus niñas Cervarix mientras que en Dinamarca se han decantado por el Gardasil. Aquí, hay que tener en cuenta el presupuesto que está dispuesto a destinar cada país a este asunto y las edades que se consideren dentro del espectro de vacunación. En España hay distinta opiniones y por ejemplo  el Presidente de la Asociación Española de Pediatría, Alfonso Delgado, valora especialmente Gardasil ya que protege a las mujeres contra cuatro cepas distintas del virus.  Aún así la elección de una vacuna u otra en nuestro país se ha decidido según concursos en cada Comunidad Autónoma.

Y es momento también de desmentir bulos que están surgiendo respecto de esta vacuna. Muchos medios no dudan en asegurar que la vacuna sólo es efectiva para niñas que no hayan tenido ningún contagio con el Virus de Papiloma Humano. Eso no es cierto y cualquier persona, en cualquier edad de su vida, haya tenido relaciones sexuales o no, puede vacunarse y beneficiarse de su protección.

Como vemos en este caso, que ya ha llegado a comercializarse, el estudio de los virus es crucial hoy día para las investigaciones médicas. Pero no sólo para combatirlos a ellos ya que se esta descubriendo que ciertos virus pueden ayudar a acabar con otras enfermedades.

El doctor Daniel Sze, Profesor de la Universidad de Stanford, lleva años investigando  con el virus causante del resfriado como modo de lucha contra el cáncer de hígado. Y lo cierto es que sus investigaciones han llegado a resultados prometedores consiguiendo  alargar la esperanza de vida de los pacientes de dos meses a un año.  El Profesor Sze asegura que queda mucho por hacer pero se están dando pasos poco a poco en la investigación virológica.

También es de destacar los hallazgos a los que están llegando investigadores de la Universidad de Yale. Éstos, manipulando los códigos genéticos de cierto virus han conseguido darles afinidad con células cerebrales. Todo ello para poder ser utilizados en enfermedades neurológicas, combatir células dañadas o destruir células malignas causantes de tumores cerebrales. Además creen poder utilizar en el futuro virus como neurotransmisores del cerebro. Éstos son los hilos de comunicación entre las células cerebrales. Su deterioro conlleva enfermedades cerebrales tan conocidas como la depresión o el parkinson. Así, con la transformación genética de un virus pretenden volver a reactivar la comunicación perdida entre las células. Según uno de sus principales investigadores, el Profesor Van Den Pol: “Cuanto más aprendamos sobre los virus, su código genético y su comportamiento en las células más cerca estaremos de utilizarlos como un gran beneficio para la práctica clínica”.

La importancia de la investigación virológica ya se está implantando en todo el mundo y existen centros que han utilizado la ingeniería informática para recrear virus en tres dimensiones. Todo ello ya que son mucho más pequeños que las bacterias y su observación en microscopios electrónicos no revela gran parte de sus componentes. Con la nueva tecnología informática se consigue diseccionar la identidad, forma y estructura superficial. Algo muy importante para conocerlos en todos sus aspectos y poder agilizar las investigaciones.

Del mismo modo que hay virus que nos atacan creando peligrosas epidemias, hay otros que nos ayudan con la investigación científica. La posibilidad de conocer los virus para erradicarlos, de programarlos para ser utilizados en otras investigaciones abre grandes horizontes en el tratamiento y prevención de enfermedades pudiendo ser la clave para resolver muchas cuestiones que nos preocupan.

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