La moral de Godar

Alguien me plateo el reto de intentar averiguar por qué Jean Luc Godard afirmaba utilizar el traveling en su cine como una cuestión moral. Intente buscar información en Internet para poder entender lo que la frase de Jean-Luc pretendía significar, pero la información vertida en ellos parecía no explicar a qué se refería este hombre con su afirmación. Necesitaba algo más para poder conseguir llegar a resolver esta cuestión. Poco después caí en la cuenta de que hace tiempo intente buscar películas de este director, pero creí recodar que no había tenido mucha suerte. De todos modos, busqué y finalmente encontré la película “Alphaville“, así que decidí verla para comprobar si con ella podía sacar algo. No estoy segura de haber llegado al fondo de la cuestión, pero espero haberme acercado al menos en algún aspecto.

Al comenzar a ver la película me di cuenta de que desde el principio este autor muestra claramente su predilección por el travelling. Lo usa incluso en situaciones innecesarias, donde podría no complicarse tanto. No sólo eso, sino que sus travellings son muy característicos por varios motivos. Todos están hechos con la cámara al hombro, sin utilización de grúas o raíles. Los movimientos no parecen buscar la perfección. Pequeñas oscilaciones que parecen involuntarias o filmados por un novato se denotan en movimientos que parecen sencillos.

Aspectos así me llevaban a pensar en una cierta intencionalidad del director en que estos planos en movimiento representen la idea de que la cámara es una persona, unos ojos humanos queriendo convertir al espectador en un verdadero observador omnipresente que se encuentra en el lugar del objetivo, siendo él el que está siguiendo la acción con sus propios pies y con los movimientos propios de un humano. Movimientos imperfectos en los que es inevitable notar el vaivén de los pies y de muestro propio cuerpo, tal y como presenta Godard sus travellings.

Otro detalle en la técnica formal utilizada por Godard que me confirma la obsesión de este autor por meter al espectador dentro, hasta el interior más profundo de la acción, son los planos subjetivos en los que dos personajes se miran a los ojos, es decir, un personaje mira a la cámara como si mirara al otro. Hay varios planos así en Alphaville y además estos planos los utiliza en situaciones en las que estas dos personas están frente a frente y a menos de un metro de distancia, colocando al espectador cara a cara con el personaje.

Con todo esto, lo observado en la película Alphaville, no tendría argumentos suficientes para hacer el trabajo. Porque, aunque crea haber sacado una significación al uso de estos planos, ¿qué tiene que ver con una cuestión moral? Algo que he leído sobre Godard es lo que realmente me ha ayudado a cerrar un razonamiento lógico sobre un posible significado de su famosa frase.

Godard tuvo una agitada vida política, ya que formó parte de la famosa revolución cultural y social de Mayo del 68 en Francia. Creó, en colaboración de otros cineastas como Jean Pierre Gorin y Juliet Bertó, el colectivo “Dziga-vertov”, haciendo gala al célebre director ruso. En su vida se posicionó en contra del comercionalismo y la industria cinematográfica ya implantada. Este grupo de intelectuales, durante las revueltas en París, sacaron las cámaras a la calle produciendo la famosa contrainformación procedente de la revolución rusa que pretendía hacer frente a la revolución capitalista imperante. No solo eso, sino que este director introdujo sus ideales también en su trabajo.

No sé mucho a cerca de sus demás películas de Godar o si ha dado la casualidad de que la película que yo he visto, Alphaville, posee un gran tinte político, pero en ella, critica, recreando un posible futuro social cercano al que Orwell o Huxley presentan en sus famosas obras “Un mundo feliz” y “1984”, (obras que quedarán unidas en cientos de análisis hasta el fin de los tiempos). Esta película critica el control estatal, el recorte de libertades a favor de ésta y por tanto la pérdida de identidad personal a favor de un sistema que se supone es más cómodo y placentero, aunque acabe con elementos tan valiosos como el enriquecimiento cultural y del conocimiento.

Pero no es sólo en sus guiones cinematográficos donde representa su reivindicación o postura política, y es aquí donde entramos de lleno en la cuestión del tema, porque es también en su técnica en la que lleva a cabo esta crítica. Godard quiere que cualquier humano tome parte de la revolución, que considera inherente aunque dormida en el individuo, para liberarse del yugo de la sociedad en la que vive. Cree en la idea del hombre que observa y quiere saber, actúa, que no se queda quieto y sigue la acción. En la moral de todo ser humano debe encontrarse esta actitud ante la vida porque es la que nos convierte en merecedores de la libertad individual.

Esta idea tan romántica y soñadora es la que lleva a Godard a la utilización masiva del travelling que representa a la figura humana del espectador. De este modo pretende que el público mantenga ante sus películas la actitud que su cámara otorga. Una actitud participativa y transgresora. Sus películas están hechas para aquellos que no cierran los ojos ante las adversidades y afrontan su papel de individuo social y político que debe tomar la iniciativa. Este hombre debe afrontar la realidad sin miedos, del mismo modo que debe luchar por lo que cree. De este modo el individuo alcanzará la moral de la que Godard hace gala en su famosa frase. Jean-Luc como comunicador masivo se ve en la responsabilidad de adoptar su papel de concienciador a través de su cine y por ello lo convierte en una cuestión moral a la que no puede faltar.

Como creo ya haber dicho, no sé si me habré acercado mucho, poco o nada a resolver la duda que me planteó un profesor de la universidad al que admiro, pero nunca olvidaré que, mientras me devolvía los folios grapados, una vez corregidos, me dijo que le había hecho reflexionar.

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