La filosofía de Kurosawa 1/2

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Akira Kurosawa es un director de cine japonés que vivió y desarrolló su carrera fílmica entre 1910 a 1993. Como primeras pinceladas sobre las características que de él conozco, me gustaría destacar que es el primer y único director japonés que con sus películas, a mitad de siglo S.XX, consiguió hacer dar media vuelta a la sociedad cultural de la época. Demostró así, que su cine, aún encontrándose en Asia, estaba a la altura del resto de buen cine que se desarrollaba en occidente. Y es que, Kurosawa con sus obras demostró muchas cosas al mundo. Además de hacer un cine técnicamente con mucha riqueza, éste trataba de grandes dilemas humanos y morales a los que se enfrenta el hombre.

Pero, para ir más allá y ahondar en estas ideas deberemos estudiar la historia de su país y la época en la que vivió, su vida profesional y sus películas para poder conocer más sobre la aportación que este hombre hizo al mundo que le rodea y poder entender así su acercamiento a la filosofía y al conocimiento humano.

Empecemos con su país de procedencia. Japón, el país donde nació este afamado director de cine, es un conjunto de islas del Pacífico que tradicionalmente ha basado su sistema social en las bases del conocido como Antiguo Régimen. De emperadores lo cuales inevitablemente perdían poder frente a cortes nobles y regentes o gobernantes militares de las regiones. La servidumbre a éstos se encontraba por encima de los derechos individuales de la mayoría social. Su posición respecto del resto de Asía les permitió siempre ejercer un proteccionismo extraordinario de sus costumbres y sus formas de vida.

En el S. XVI,  con el éxito del mercantilismo y las rutas comerciales impulsadas por el mundo europeo, no tardaron en llegar misiones cristianas a Japón. Éstas pronto serían expulsadas como medida de protección. Desde entonces, Japón, obsesionado con la perdida de sus valores, cerró a cal y canto sus fronteras hasta 1854, cuando se abrieron gracias a un tratado con EE.UU. que acababa con este aislamiento voluntario.

Este cambio creo controvertidas opiniones dentro de la facción social gobernante y acabó enfrentando a gran parte del país. Finalmente, estas disputas acabaron, en torno a 1870, con el sistema feudal y con la creación de instituciones gubernamentales democráticas  que devinieron en la adopción del resto de reformas económicas, sociales y militares a las que muchos países  en todo el mundo ya se habían unido.

Así, como vemos,  Japón, mucho más tarde que el resto de países, cambió de rumbo. Pero, aún con todo, consiguió acercarse al nivel de las principales potencias mundiales, convirtiéndose en referente asiático de progreso económico.

En este ambiente es en el que nació Kurosawa en 1910. La primera Guerra Mundial siguió beneficiando al país gracias a la Europa devastada. Sin embargo, la Gran Depresión y la recuperación de Europa le hicieron perder mercado. Esta situación provocó  mal estar social que desembocó en un control estricto de la educación, fortalecimiento del arsenal bélico y una política exterior agresiva que pretendía la conquista de territorios. Finalmente, su participación en la 2ª Guerra Mundial a favor del bando Alemán terminaría con la actitud provocadora japonesa. Tras perder la Guerra, EE.UU. ocupó el territorio nipón durante varios años. Desde entonces, Japón ha abrazado el sistema económico capitalista, siempre manteniéndose como una de sus principales potencias.

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Kurosawa con su cine no dudo en retratar aspectos sociales tanto de la realidad de la época que le tocó vivir como de la cultura ancestral de la que bebió, y que, casi intacta, se conserva en ciertos lugares de Japón. El propio Kurosawa, refiriéndose a los japoneses, habla de ellos como pueblo que ha acatado sin rechistar los cambios que el devenir histórico les ha traído. Muchos de sus personajes parecen encontrarse atrapados dentro de un contexto social que colisiona con las pulsiones interiores que en ocasiones los dominan. “Rashomon” es un gran ejemplo de ello. Los tres personajes presentes en el acto delictivo, que sirve de hilo conductor del film, tienes unos roles de comportamiento marcados. Sobre todo el marido y la mujer, pero incluso el ladrón. Ninguno de ellos escapa a la frustración de no haberse comportado como debían según marcan las convicciones sociales.

Pero, para seguir adentrándonos debemos mirar su vida, la cual, también da algunas claves para entender su obra. Nació el 23 de marzo de 1910 en un pueblo de la provincia de Tokio, convirtiéndose en el menor de 7 hermanos. Su condición familiar era superior a la media ya que su padre era Oficial de Instituto del Ejército. Akira estudió Bellas Artes, mejorando allí sus aptitudes como pintor. Aunque ésta parecía ser su vocación desde joven, por lo visto, decidió finalmente abandonarla por culpa de frustraciones personales que no le permitían desarrollarla con plenitud.

Finalmente, su interés en el cine le llevó a trabajar en 1936  en unos estudios cinematográficos de Tokio. Primero, como ayudante de director y, más tarde, como guionista. Así conseguiría finalmente en 1943 crear su primer trabajo fílmico. Pero lo cierto es que sus primeras obras, hasta el fin de la 2ª Guerra Mundial, poseían obligados tintes nacionalistas por culpa del gobierno bélico de la época. Tras el fin de la contienda, realizó 7 películas en 5 años, pero sería con “Rashomon”, en 1950, con la que conseguiría el reconocimiento internacional gracias a ser premiada con el León de Oro del Festival de Venecia y un Oscar. Gracias a su éxito, siguió realizando películas entre las que se encuentran algunos de sus mayores éxitos, como “Los Siete Samuráis”. Pero, a partir de 1965, por el fracaso comercial de sus dos últimos trabajos, dejó de encontrar productores para sus cintas. Estos hechos lo sumieron en una gran depresión, pero finalmente, con el apoyo de la Unión Soviética, consiguió rodar en 1975 “Dersu Uzala”, con la que volvió a conseguir otro gran éxito. Aún así, el resto de películas que rodó hasta su muerte, en 1993, necesitaron de la ayuda económica de amigos y admiradores como George Lucas, Steven Spielberg o Francis Ford Coppola.

Esta extraña situación al final de su trayectoria profesional parece tener una posible explicación a la vista del estudio realizado estos días sobre su persona. Podría explicarse por el hecho de que Kurosawa demuestra fehacientemente en su trayectoria ser un director muy purista. Por ello, incapaz de determinar sus proyectos según barómetros de ventas, modas u otros aspectos similares los cuales cada vez son más importantes para los dueños del cine, es decir, esas personas que al poner su dinero lo único que pretenden es recuperarlo con creces. Esto no parecer ir con Kurosawa, su cine lo demuestra. Cada personaje, cada contexto, merece un tratamiento propio y conciso para hacer llegar una lección al espectador. Todo ello va más allá de los meros éxitos de taquilla.

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